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Un viaje atemporal
El BNE presenta del 11 al 22 de julio un programa doble: un estreno absoluto, Flamenco-Rock-Andaluz, y un clásico del repertorio de la compañía, Medea.
El Ballet Nacional de España (BNE) presenta el 11 de julio en el Teatro de la Zarzuela un programa doble. La propuesta combina la recuperación de un clásico del repertorio de la compañía con un estreno absoluto que se inspira directamente en las raíces del rock andaluz.
La velada estará articulada en dos mitades diferenciadas. Mientras que la segunda parte se consagrará a la reposición de Medea, obra cumbre coreografiada por José Granero, la apertura correrá a cargo de Flamenco-Rock-Andaluz. Se trata de una suite flamenca inédita que redefine los límites del género. Un puente entre el rock andaluz y la vanguardia flamenca
El origen de esta nueva creación se remonta a la infancia del director del Ballet Nacional de España, Rubén Olmo, para quien el rock andaluz forma parte de la banda sonora de su juventud: “El concepto de rock andaluz nació de la raíz flamenca y trasladó estructuras como la farruca, las alegrías o las bulerías al lenguaje del rock. Ese encuentro entre tradición y modernidad me inspiró a conectar con el público mediante una reinterpretación actual de este legado musical, vertebrando una nueva propuesta creativa con un sello exclusivamente femenino”.

Del 11 al 22 de julio | Teatro de la Zarzuela
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Este espectáculo sonoro y conceptual fusiona tradición y vanguardia bajo la coreografía de Rafaela Carrasco, maestra en explorar nuevas tendencias sin perder la pureza de la raíz flamenca.
Su experiencia y capacidad de mantener las raíces andaluzas, estando a la vez abierta a experimentar con nuevos lenguajes, hace de Flamenco-Rock-Andaluz una obra que no se puede etiquetar dancísticamente dentro de un solo estilo de danza concreto, sino que crea un estilo propio que se construye en el diálogo entre la dirección coreográfica y los cuerpos de los bailarines: “La creación del movimiento va sucediéndose según se desarrolla cada encuentro. Está vivo porque cada día suceden y surgen cosas nuevas”, afirma la coreógrafa.
No solo Flamenco-Rock-Andaluz crea su estilo propio, sino que lo hace con un equipo artístico y técnico amplio y compacto que funciona como un engranaje, aspecto que Carrasco ha sabido captar para dar forma a la coreografía: “El concepto de este proyecto parte de la fuerza del grupo como entidad y tenerlos cada día hace que todo cobre sentido”.
La música ocupa un lugar central en la obra y se convierte en uno de los principales motores de la creación. Ángeles Toledano lidera el cante y la adaptación musical, trasladando letras históricas del rock andaluz hacia nuevas texturas de flamenco eléctrico que dialogan con el movimiento y sostienen el desarrollo coreográfico.
El espacio escénico cobra vida gracias al diseño de iluminación de Gloria Montesinos, una de las figuras femeninas de referencia en las artes escénicas del país, para quien la iluminación es como un personaje principal más dentro de una obra: “La intención es que la luz no sea un mero acompañamiento, sino un elemento narrativo capaz de dialogar con la música y el movimiento”.
Por último, el diseño de vestuario corre a cargo de Belén de la Quintana, quien ha realizado un minucioso trabajo de ensamblaje y reciclaje creativo a partir de piezas históricas de los fondos del Ballet Nacional de España, dotándolas de una nueva vida sobre las tablas.
A todo este proceso se le añade otro desafío: prácticamente todo el vestuario es negro, lo cual, según explica la diseñadora, “es el mayor reto que nos hemos encontrado ya que, para poder sacar luz y que no sea oscuro, hemos tenido que utilizar muchas texturas y diferentes materiales, y dejar ver mucha piel”.
La emoción del relato bailado

Medea es uno de los mejores ballets teatralizados del flamenco. Su dramaturgia, escrita por Miguel Narros sobre la tragedia de Séneca, la música de Manolo Sanlúcar y la coreografía de José Granero, componen un espectáculo desgarrador, sin fisuras, un relato de amor, traición y venganza, cuyo valor artístico ha permanecido inalterable hasta hoy.
Galardonada con el Premio de la Crítica de Nueva York en 1988, es posiblemente el trabajo coreográfico más interpretado y reinterpretado de la historia de la danza española.
En el corazón de esta obra se encuentra la figura de José Granero, bailarín y coreógrafo español de origen argentino, considerado uno de los grandes referentes de la nueva composición coreográfica del baile español.
Granero dotó a la danza de una extraordinaria capacidad narrativa y de una teatralidad que mantienen vivas sus creaciones y continúan guiando el camino a las nuevas generaciones de artistas.
El espíritu del Maestro pervive especialmente en quienes interpretaron sus obras y hoy transmiten su lenguaje a los nuevos bailarines. Maribel Gallardo, ex primera bailarina y actual maestra repetidora del Ballet Nacional de España, y Javier Palacios, bailarín y supervisor coreográfico, dirigen la preparación de Inmaculada Salomón y Matías López.
La primera bailarina y el bailarín solista del BNE encarnan a Medea y Jasón en esta nueva interpretación de la icónica coreografía, que podrá verse en el Teatro de la Zarzuela durante el mes de julio.
Cada reposición, sin embargo, abre la posibilidad de descubrir una obra distinta. Para acercarse a Medea, Inmaculada Salomón ha querido desprenderse de las certezas adquiridas como bailarina y afrontar el personaje como una tabula rasa, un lienzo en blanco sobre el que recibir las enseñanzas de quienes conocen profundamente la coreografía.
Solo después de ese proceso de escucha y aprendizaje incorpora su propia sensibilidad a la protagonista de la tragedia: “Para dar vida a un personaje como Medea, he decidido soltar a la ‘Inma bailarina’, abandonar todas esas seguridades que sabes que funcionan al bailar y convertirme en una esponja para absorber todo lo que me están enseñando. Después, podré aportar mi propio yo a la obra”.
La riqueza del personaje reside en la intensidad de su recorrido emocional. Medea ama, desea, sufre, se rebela y se venga. Es una mujer traicionada y despreciada, desconcertada ante el abandono y arrastrada hacia una decisión irreversible.
“Es un personaje muy rico. Pasa por todas las emociones: amor, deseo, rabia, venganza, dolor… Me atrae todo de ella porque posee una enorme riqueza y complejidad”, explica Inmaculada Salomón.
Pero Medea no puede comprenderse sin Jasón, el hombre cuya traición desencadena la tragedia. Matías López asume un personaje especialmente significativo para él, pues fue precisamente esta obra de José Granero la que despertó su vocación por la danza.
“Encarnar a Jasón supone una responsabilidad enorme. Interpretarlo ahora, sabiendo que me enamoré de la danza gracias a una obra tan emblemática, me impone. Pero, cuando dejas que todo fluya con naturalidad y te abandonas a la música, al personaje y a los pasos, surgen momentos idílicos que resultan imposibles de describir”.
Los días 11, 15, 16, 17, 19 y 21 de julio, Francisco Velasco, primer bailarín del Ballet Nacional de España, asumirá también el papel de Jasón y dará vida al hombre cuya traición desencadena el destino de Medea.
La compañía contará, además, con las colaboraciones especiales de Currillo, en el papel de Creonte, y de Lupe Gómez, como Nodriza, figuras esenciales en el desarrollo dramático de la obra. Por su parte, Esther Jurado, primera bailarina del BNE, se adentrará los días 21 y 22 de julio en la complejidad emocional de Medea.
Con este programa, la dirección del Ballet Nacional de España consolida su línea de gestión que busca el equilibrio perfecto entre la preservación del patrimonio coreográfico y la apertura hacia las nuevas tendencias de la danza actual.
Acerca del Ballet Nacional de España

El Ballet Nacional de España (BNE) es la compañía pública referente de la danza española desde que se fundó en 1978 bajo el nombre de Ballet Nacional Español, con Antonio Gades como primer director.
Forma parte de las unidades de producción del Instituto Nacional de la Artes Escénicas y de la Música (INAEM), perteneciente al Ministerio de Cultura y Deporte.
La finalidad del BNE se centra en preservar, difundir y transmitir el rico patrimonio coreográfico español, recogiendo su pluralidad estilística y sus tradiciones, representadas por sus distintas formas: académica, estilizada, folclore, bolera y flamenco.
Asimismo, trabaja para facilitar el acercamiento a nuevos públicos e impulsar su proyección nacional e internacional en un marco de plena autonomía artística y de creación.
Rubén Olmo,
director del Ballet Nacional de España

Rubén Olmo, Premio Nacional de Danza 2015, se ha incorporado al Ballet Nacional de España en septiembre de 2019 con la intención de trabajar para la preservación, la difusión y la movilidad del repertorio tradicional de la Danza Española, incorporando además nuevas creaciones y abriendo las puertas a las vanguardias y la experimentación. Esta supone su segunda etapa en el BNE, compañía de la formó parte como bailarín entre 1998 y 2002.
Desde 2011 ejerció como director del Ballet Flamenco de Andalucía, institución dependiente de la Junta de Andalucía, con la que estrenó montajes propios como Llanto por Ignacio Sánchez Mejías o La muerte de un minotauro.
Anteriormente, formó su propia compañía, para la que creó espectáculos como Érase una vez, Belmonte, Las tentaciones de Poe, Horas contigo, Naturalmente Flamenco y Diálogo de Navegante.
También ha colaborado como coreógrafo o bailarín con figuras destacadas de la Danza Española como Aída Gómez, Antonio Najarro, Eva Yerbabuena, Víctor Ullate, Antonio Canales, Rafael Amargo, Isabel Bayón, Rafaela Carrasco y Aída Gómez.
Nota de prensa
Cartel promocional de Medea

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