deary – Birding | Crítica

Unos años atrás en Binaural contamos con el placer de poder entrevistar a Simon Scott. La circunstancia nos invitó a preguntarle al batería de Slowdive por sus grupos emergentes favoritos. Él, considerado una figura de referencia en el sector por diferentes motivos (labores de mastering inclusive), se lanzó de lleno a dejar un nombre como el primero de la lista: «deary, no te quedes sin escucharlos. Están en Sonic Cathedral. Sus canciones son buenísimas. La voz es Dottie es increíble. Les he visto varias veces en vivo. Los conozco bastante ya que les he masterizado un par de sus discos. Sé lo que van a sacar… Han sacado un EP y publicarán un álbum. Sé que son unos compositores brillantes«. De esos lodos, estos lodos (permitidme la invertida expresión): casi tres años han pasado desde aquellas declaraciones y hoy por fin ya podemos decir que ha salido «Birding«, anhelado álbum debut del trío londinense.

«Birding» es un trabajo que, como buen disco que transita entre el shoegaze y el dream pop, se nos presenta como un trabajo bien cohesivo, en el que tanto para lo bueno como para lo malo funciona como una larga y ensoñadora pista de 43 minutos de duración. En ese sentido, y a diferencia de sus ídolos de «Souvlaki», deary pecan de no acabar de encajar un single que apabulle, y brille con luz propia. ¿Lo más cercano a esta idea? Una ‘Seabird’ que nos remite a los renacidos Slowdive, con una Dottie en estado de gracia. Pese a ello, «Birding» funciona en gran medida por saber empastar una escucha inmersiva, sobresaltada por ese mar de guitarras de ‘Baby’s Breath’ (algo de herencia Blankenberge hay en el meollo) o el aroma Cocteau Twins que aflora en diferentes partes del disco, con ‘Alma’ con punta de lanza. Una arista curiosa: el trabajo incluye también una ‘Garden Of Eden’ que por acordes bien encajaría en la discografía primitiva de Chris Cornell en solitario. Aunque ese corte suena como algo anexado a una experiencia en la que el olor a suavizante está presente en todos los poros del mismo.

«Me metí de lleno a leer sobre pájaros, revisando todo tipo de historias y poemas sobre ellos. Recuerdo visualizar esas bellas imágenes sobre pájaros que representan la esperanza«, comenta Dottie, cantante y guitarrista del disco, en una nota de prensa. «Una idea que se nos venía a la cabeza [a la hora de gestar el disco] es que los humanos generan ciertas consecuencias en seres inocentes y vulnerables, como los pájaros«. Esa ligereza inherente a las aves es algo que parece físicamente estar anidada al estilo de este disco. «Birding» respira esa esencia luminosa y suspendida en el aire, carburada por vidriosos delays y un vibrante énfasis expansivo. Y eso es en esencia lo que ofrece un álbum debut en el que Ben Easton, Dottie y Harry demuestran que, sin inventar el fuego, saben crear un meticuloso trabajo en el que todo está encajadísimo dentro del lienzo, aportando el espacio y el decoro necesarios a cada uno de los elementos para que «Birding» ejerza como una obra que hará las delicias de los amantes del género. Ni más, ni menos: el punto de cocción es el ideal en ese sentido.

p.porcar

Pros

  • Disco sumamente inmersivo. Ideal para escucha atenta
  • La mezcla es ejemplar

Contras

  • Peca de no contar apenas con singles o temas que destaquen

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