Nueva obra de Manuela Infante cruza mitología y extractivismo

En la antigüedad, las sirenas eran
criaturas parte pájaros, parte peces, con torso de mujer. Eran seres híbridos
en la frontera entre lo humano y lo animal, la seducción y el peligro.

Con su canto, atraían a los marineros y
los conducían a su perdición. Hoy las sirenas se asocian a alarmas
industriales, de ambulancia o avisos de catástrofes.

Partiendo de la figura mitológica, la destacada dramaturga y directora Manuela
Infante (“Prat”, “Xuárez”, “Estado vegetal”, “Vampyr”, entre otras) explora lo
que las antiguas ninfas tienen que decirnos sobre nuestro mundo actual en
estado de alarma. 

Así, “Sirenas” se concibe como una odisea contemporánea, donde un ingeniero
europeo, que lleva veinte años trabajando en el desierto de Atacama, comienza a
registrar una serie de acontecimientos extraños que alteran cada vez más su
percepción.

De pronto el desierto -lugar clave para la
extracción de litio- ya no se presenta como un espacio inanimado que puede
controlarse y explotarse, sino como un paisaje vivo, mutante y polifónico,
impregnado de huellas de intervenciones e historias reprimidas.

Esta coproducción de Theater Basel y GAM, expone con humor lúdico y una mirada
crítica afilada las contradicciones del llamado “colonialismo verde” en la
extracción mundial del litio: un sistema en el que se explotan los recursos del
sur global, que carga con los costos, para hacer posibles las tecnologías del
norte global que cosecha los beneficios.

“La idea de que las consecuencias de esta violencia pueden simplemente
externalizarse resulta frágil. En un mundo de interdependencia radical, los
seres humanos, los cuerpos y los paisajes ya no pueden considerarse unidades
aisladas.

 En
cambio, surgen como parte de un devenir continuo en el que la identidad surge
de las relaciones, las dependencias y las interpenetraciones”, explica Infante.

Y agrega: “Frente al mito del sujeto autónomo, ejemplificado por la figura de
Odiseo, las sirenas proponen otra lógica. Odiseo representa al sujeto heroico y
la idea del progreso lineal.

Las sirenas socavan este modelo: como
fantasmas, atraviesan paisajes embrujados y nos recuerdan que ninguna vida
existe de forma aislada. Como figuras híbridas y monstruosas, desvían la
atención del individuo hacia ensamblajes simbióticos en los que los cuerpos se
fusionan”.

Con un elenco chileno-suizo-alemán, en escena seis intérpretes van mutando en
sus personajes mientras en ciertos momentos se escuchan los audios que el
ingeniero europeo le deja a su hija. Se oyen las sirenas.

Entre una red de voces, estribillos,
sonidos y cuerpos, confluyen diversos lenguajes que no establecen un
entendimiento común, sino que se fusionan y se transforman. 

“La historia del
mundo no es la historia de lo que persiste. Es la historia de lo que muta»,
dice una de ellas.

El montaje llega a Chile luego de su reciente estreno en Theater Basel de
Suiza, donde fue aplaudido por la crítica: “La manera en que la directora
Manuela Infante, junto al elenco mixto chileno-basiliense, traslada a Odiseo y
el mito de las sirenas al saqueo de materias primas y al desencuentro
fundamental entre los europeos explotadores, la naturaleza y las personas del
país explotado resulta especialmente convincente en el juego corporal, musical
y dadaísta de las sirenas. Estos seres logran cautivar una y otra vez con sus
extraños ritmos y rituales híbridos» (nachtkritik.de). 

7 al 23 Ago
Ju a Sá — 19.30 h. Do — 18.30 h. Entradas en gam.cl

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