María Rosa Aránega, dibujos de otro pasado

La convocatoria Iniciarte en su edición de 2024, y la muestra que María José Aránega presentó en el Centro Andaluz de la Fotografía de Almería tras ser seleccionada en ella, «La distancia entre objeto y sujeto», nos dejó conocer hace entonces a nuestra fichada hoy. Su proyecto escogido, y aquella exposición, partía de fotografías encontradas en un rastro en las que esta artista trató de analizar los códigos comunes en lo relativo a la representación familiar, el modo en que esas imágenes permitían acercar el pasado al presente y el modo en que a partir de ellas podían ponerse en pie tanto investigaciones históricas como narraciones en las que cabe la imaginación.

Tras estudiar cada una de esas fotos, Aránega las reinterpretó mediante el dibujo sin dejar de atender a la información que ofrecían sobre la vida de los sujetos retratados y sobre el contexto histórico que conocieron.

Graduada en Bellas Artes por la Universidad de Granada, donde actualmente desarrolla su doctorado en Historia y Artes, esta autora cuenta también con un Máster de Cultura de Paz, Educación, Conflictos y Derechos Humanos por la Universidad de Córdoba y ha ofrecido otras exhibiciones individuales en el Centre del Carme de Valencia, el Centro Federico García Lorca de Granada, Navel Art (Madrid), el Museo de Arte Contemporáneo José María Moreno Galván de La Puebla de Cazalla, el Teatro Municipal de Montalbán de Córdoba, el Ministerio de Igualdad, Barrera Baldán Galería (Sevilla) o el Museo de Moià barcelonés -este mismo verano-. Su participación en colectivas, además, le ha llevado a espacios como la Sala Juana Francés de Zaragoza, el Palacio de los Condes de Gabia, La Madraza y el Palacio del Almirante de Granada, el Centro Conde Duque de Madrid, la Fundación Antonio Pérez de Cuenca, el Museo San Telmo de San Sebastián, el MEIAC de Badajoz, la barcelonesa ADN Galería o, actualmente, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. CAAC.

Asimismo, María Rosa ha llevado a cabo residencias en El Valle de Granada (alRaso), la Fundación Valparaíso de Mojácar, la Universidad de Granada (Los Tientos), Ey! Studio (con Acción Cultural Española), Iznájar (Eje Crea), La Puebla de Cazalla, Moià (A Cobert), Nautilus Lanzarote, el C3A de Córdoba, Aracena (Grotta Air), en la localidad cordobesa de Cabra (EGARTE) o en la Fundación Municipal de Cultura de Gijón. También ha recibido becas o ayudas de la Fundación Antonio Gala, el Balkan Urban Movement de Belgrado, la Facultad de Bellas Artes Alonso Cano de Granada, el Ayuntamiento de Madrid (Residencia de Estudiantes), VEGAP, la Universidad de Granada, VEGAP o el INJUVE, esta última de nuevo en 2026.

Se suma esta autora a nuestros fichados porque queremos saber más de sus investigaciones sobre la historia, y sobre nuestro tratamiento de ella, a partir de la imagen: busca las fricciones de los relatos aparentemente inamovibles a partir de materiales visuales muchas veces de origen anónimo e implicaciones familiares. También del rol que concede al dibujo en su indagación de los asuntos sometidos a vacíos, al olvido o al trauma. Para Aránega, cualquier documento ofrece más capas de lectura -y más enigmas- que los que rápidamente pueden atisbarse.

María Rosa Aránega. Cómo se avanza bajo el fuego enemigo, 2023. Galería Barrera Baldán, Sevilla

María Rosa Aránega. Cómo se avanza bajo el fuego enemigo, 2023. Galería Barrera Baldán, Sevilla

Nos explica la artista que su impulso por dibujar llegó muy pronto; su voz y su discurso comenzaría a vertebrarlos durante sus estudios: Me cuesta mucho señalar el momento en que empecé a dedicarme a esto. Desde muy pequeña tuve un lápiz en la mano y aprendí a escribir y a dibujar casi al mismo tiempo. Desde los seis años el dibujo ha sido una pulsión casi obsesiva, una forma de pensamiento y de escritura con la que tratar de entender el mundo que tengo delante.

Si tuviera que situar un punto de inflexión, diría que llegó durante los últimos años de mi formación en Bellas Artes, alrededor de 2018. Fue entonces cuando empecé a encontrar un tema que atravesara mi trabajo y una manera propia de narrarlo. A partir de ahí comencé a desarrollar mi práctica de una forma más consciente, conceptualizando en torno a proyectos que forman parte de un interés común, y buscando, casi siempre de manera intuitiva, las formas de financiación para hacerlos posibles y sostenerlos en el tiempo. Y así desde entonces.

María Rosa Aránega. Cómo se avanza bajo el fuego enemigo, 2023. Galería Barrera Baldán, Sevilla

Hemos apuntado algunas nociones de ese discurso propio; tiene que ver con lo que las imágenes y el modo en que se difunden dicen de nosotros, con las huellas del pasado en el presente; con el modo en que fotografías -como aquellas que encontró en un rastro para su proyecto en Iniciarte- nos continúan interpelando: Más que el archivo o la memoria en sí misma, me interesa la circulación de las imágenes y la producción política de los imaginarios: cómo determinadas representaciones persisten, reaparecen y siguen configurando los espacios físicos y simbólicos que habitamos. En ese sentido, la dimensión espectral de la memoria me fascina, pensar los fantasmas, los rituales de la muerte, el anacronismo, la imagen borrosa y los imaginarios paranormales como formas de pensar un pasado que sigue reclamando ser leído desde el presente y desde una perspectiva política.

Suelo partir de archivos como álbumes familiares, archivos institucionales digitalizados, hemerotecas o imágenes de origen anónimo. En una era marcada por la inmediatez y el bombardeo visual, me interesa volver sobre las imágenes que ya existen y ponerlas en relación con otros tiempos, geografías e imaginarios. A través del montaje, busco hacer visibles continuidades y conexiones que, a primera vista, no son obvias.

Los imaginarios religiosos, políticos, culturales y mediáticos reflejan las transformaciones sociales y participan activamente en la forma en que comprendemos el mundo, organizamos la memoria colectiva y construimos nuestros horizontes de posibilidad. Me interesa analizar cómo las imágenes contribuyen a legitimar determinadas narrativas y a invisibilizar otras, así como los mecanismos que determinan qué cuerpos, qué historias y qué territorios merecen ser vistos o recordados y cuáles quedan relegados al olvido. En un contexto atravesado por el capitalismo global, estas violencias no operan de forma aislada, sino que se encuentran interconectadas. Por eso, me interesa romper con la lectura atomizada de las imágenes y establecer vínculos entre archivos, tiempos, geografías y conflictos que parecen ajenos entre sí.

Desde ahí, resulta inevitable que buena parte de mi trabajo dialogue con el pasado reciente español, especialmente con la dictadura franquista. Sin embargo, rehúyo que mi práctica quede reducida al paraguas de la memoria histórica. No me interesa la reconstrucción histórica ni la ilustración del pasado, sino comprender cómo las imágenes siguen produciendo memoria, afectos y relaciones de poder en el presente y cómo podemos volver a vincularnos a ellas de una manera crítica, compleja y sensible.

María Rosa Aránega. El ojo del amo. Arnedo, La Rioja, 1932, 2026

María Rosa Aránega. Tormento de mala nube, 2022María Rosa Aránega. Tormento de mala nube, 2022

María Rosa Aránega. Tormento de mala nube, 2022

Su lenguaje primero es el del dibujo, por proximidad y rapidez, y últimamente también el audiovisual, por razones parecidas: En mi vida, el dibujo ha ocupado un lugar tan central como la palabra. Por razones evidentes de accesibilidad material y económica, un papel y un lápiz siempre han formado parte de mi día a día. El dibujo es mi lenguaje de referencia para digerir la Historia y la imagen, tanto por su inmediatez y accesibilidad como por las implicaciones simbólicas que tiene en relación con el testimonio, la conservación de la memoria y la desaceleración de la mirada, algo que considero especialmente necesario en la actualidad.

Me interesa pensar el dibujo como una forma de montaje, capaz de cuestionar las lecturas lineales de la historia y de poner en relación tiempos, imágenes y memorias aparentemente distantes. Creo que las imágenes no son entidades fijas, sino lugares donde conviven temporalidades heterogéneas, y que la práctica artística puede alterar la cronología convencional para hacer visibles sus discontinuidades, sus persistencias y sus fantasmas.

Hoy en día, el vídeo comparte con el dibujo esa condición de herramienta accesible, inmediata y testimonial. Por eso cada vez pienso más desde lo audiovisual. Son dos lenguajes que me permiten moverme en ese espacio donde se cruzan el registro, el testimonio y el montaje, alterando la cronología convencional.

María Rosa Aránega. Que mi nombre no se borre de la historia, 2022María Rosa Aránega. Que mi nombre no se borre de la historia, 2022

María Rosa Aránega. Que mi nombre no se borre de la historia, 2022

Entre sus referentes, además de a artistas, cita a teóricos y escritores en los que encuentra ecos de sus inclinaciones por el examen del pasado y de los archivos desde nuevas perspectivas, buscando abrir estudios nuevos más que encontrar refrendos a posturas ya tomadas: Entre mis principales referentes se encuentran artistas como William Kentridge, Anna Boghiguian, María Alcaide, Susan Hiller, Harun Farocki, Chris Marker, Ho Tzu Nyen, Pauline Curnier Jardin, Goshka Macuga, Regina de Miguel, María Cañas, Patricia Esquivias, Erick Beltrán, Abel Jaramillo, Asunción Molinos Gordo, Raúl Silva, Pere Portabella, Forensic Architecture, Jo Spence, Nil Yalter o Helios Gómez. Creo que comparto con ellas una forma de entender la imagen como un espacio donde se producen imaginarios, se disputan memorias y se hacen visibles las continuidades políticas entre distintos tiempos y territorios.

También me inspiran profundamente autoras que trabajan desde el formato editorial y la novela gráfica, como Ana Penyas, Tess Hulls o Keum Suk Gendry-Kim, así como proyectos editoriales como Entrelazando o Comisura, que entienden la edición como un espacio de investigación y pensamiento.

En el plano teórico, tengo muy presente a Andrea Soto Calderón, Silvia Rivera Cusicanqui, Saidiya Hartman, Georges Didi-Huberman, Aby Warburg, Roland Barthes, Susan Sontag, Carlo Ginzburg, Isabel Cadenas (también dirige el podcast De eso no se habla), Frantz Fanon o Mark Fisher. Y en la literatura encuentro afinidad, por su forma de pensar la memoria, la experiencia o conflictos pasados y presentes, en escritoras como María Sánchez, Rafael Chirbes, Mahmoud Darwish, Leslie Jamison o Mayte Gómez Molina.

En definitiva, me interesan prácticas artísticas y marcos teóricos que entienden la imagen y el relato como una tecnología de producción de imaginarios y memoria. A través del archivo, el montaje y la reapropiación de imágenes, estas referencias analizan cómo las representaciones participan en la construcción de regímenes de visibilidad de los relatos hegemónicos y exploran estrategias para producir contranarrativas capaces de reconfigurar nuestra relación con la historia, el territorio y la experiencia política. Creo que todos ellos, en sus diferentes lenguajes, no trabajan en un sentido panfletario ni ilustrativo, sino que son una forma de investigación en sí misma.

María Rosa Aránega. Un recuerdo de agua, 2023María Rosa Aránega. Un recuerdo de agua, 2023

María Rosa Aránega. Un recuerdo de agua, 2023

Los proyectos que María Rosa entiende como definitorios de su trayectoria hasta ahora aluden a las transformaciones urbanísticas en Granada en el último siglo, a la voz -o la imagen- silenciadas de muchas mujeres, a la mencionada fotografía familiar como testimonio de vidas y formas de representación o a las migraciones y la relación con las raíces: Hasta ahora, mi práctica se ha articulado en torno a proyectos que, aunque parten de contextos distintos, forman parte de una única investigación de largo recorrido. Considero que ninguno de estos proyectos está acabado, continúo trabajando en todos ellos sumando nuevos archivos, territorios y contextos que amplían y complejizan los anteriores. Trabajo de forma acumulativa y rizomática.

En Tierra que la multitud invade (2021), investigo las transformaciones espaciales y sociales de Granada desde la dictadura franquista hasta la actualidad. Me centro en procesos como la destrucción de barrios históricos, la expansión urbana, la especulación inmobiliaria y la gentrificación, poniendo en relación lugares como La Manigua, el Albaicín, el Sacromonte, el Zaidín, La Chana o Almanjáyar para reflexionar sobre la memoria urbana, la violencia de clase y la pérdida de identidad colectiva.

María Rosa Aránega. Tierra que la multitud invade, 2021María Rosa Aránega. Tierra que la multitud invade, 2021

María Rosa Aránega. Tierra que la multitud invade, 2021

María Rosa Aránega. Tierra que la multitud invade, 2021María Rosa Aránega. Tierra que la multitud invade, 2021

María Rosa Aránega. Tierra que la multitud invade, 2021

El silencio (2022–actualidad) investigo el régimen de visibilidad de las violencias ejercidas contra las mujeres desde la Guerra Civil y la dictadura franquista hasta el presente. Apenas dejaron registro visual y me pregunto constantemente cómo esos imaginarios siguen operando hoy. Esta investigación continúa desarrollándose en proyectos como Escarnir (2026), centrado en la vergüenza como herramienta de control político sobre los cuerpos de las mujeres.

María Rosa Aránega. Montilla 36. El silencio, 2022

En La distancia entre objeto y sujeto (2024) parto de un álbum fotográfico encontrado en un rastro de Córdoba para explorar la fotografía familiar durante el franquismo. Con esta obra, reflexiono sobre la construcción de la memoria, la clase social, la alteridad y la ausencia de imágenes en mi propia historia familiar.

En Àmnesia per abundància (2025) abordo la memoria del sector textil catalán desde la experiencia de una trabajadora emigrada desde Andalucía, entrelazando memoria obrera, migraciones internas y perspectiva de género.

María Rosa Aránega. Ana. Àmnesia per abundància, 2024María Rosa Aránega. Ana. Àmnesia per abundància, 2024

María Rosa Aránega. Ana. Àmnesia per abundància, 2024

María Rosa Aránega. Àmnesia per abundància, 2024María Rosa Aránega. Àmnesia per abundància, 2024

María Rosa Aránega. Àmnesia per abundància, 2024

Uno de mis proyectos más recientes es Último paisaje: el archivo (2025), donde tomo el olivo como símbolo compartido entre Andalucía y Palestina para construir un diálogo cruzado entre ambos territorios y sus imaginarios de resistencia y pertenencia a la tierra.

María Rosa Aránega. Último paisaje: el archivo, 2025

María Rosa Aránega. Último paisaje: el archivo, 2025María Rosa Aránega. Último paisaje: el archivo, 2025

María Rosa Aránega. Último paisaje: el archivo, 2025

Buscad su trabajo en Sevilla y Barcelona: Actualmente participo en la exposición colectiva “La última pintura” en el CAAC (Sevilla), donde presento el proyecto La distancia entre objeto y sujeto. Hasta el 30 de agosto también puede visitarse “Escarnir”, una pequeña exposición individual en el Museo de Moià (Barcelona), organizada por a cobert en colaboración con el Festival Ex Abrupto. En ella continúo investigando el imaginario de la vergüenza como forma de castigo político, desde la Inquisición hasta el franquismo, con especial atención a las violencias ejercidas sobre los cuerpos de las mujeres.

Sabed más de su producción aquí: www.mariarosaaranega.com

Vista de Escarnir. Museu de Moià, 2026. Organizado por a cobert y Festival Ex Abrupto. Fotografía: Eduard Morató, cardali.cat

Vista de La distancia entre objeto y sujeto, 2024. La última pintura. CAAC. Sevilla, 2026

Ver fuente