Exposición del año en Sala de Artes Usach explora cruces entre materia orgánica, cerámica, tecnología y procesos biológicos

De susurros, enigmas y apariciones / SALAAV Usach en
Casa Palacio. Fotos: GaryGoto

Abierta hasta el 1 de agosto en Casa
Palacio, la exposición de la artista visual Francisca Larraín Ibáñez explora
nuevas relaciones entre naturaleza, cuerpo y transformación material a través
de diversos soportes y materialidades, complementando su recorrido con un
espacio de didácticas educativas y un programa de actividades que incluye
visitas mediadas, un taller, un conversatorio y una activación al aire
libre. 

El viernes 29 de mayo se
inauguró en la Sala de Artes Visuales Usach (SalaAV) ubicada en Casa Palacio,
la exposición De susurros, enigmas y apariciones, de la artista
visual Francisca Larraín Ibáñez.

Organizada por
la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio Usach, a través de
su Departamento de Extensión y la Corporación Cultural, la muestra propone
un recorrido por cruces entre materia orgánica, cerámica, tecnología y procesos
biológicos.

 Mediante obras como Serie
Abyecta, Alteraciones del borde, Lumen y Mycofonías,
conviven tinta china, cerámica gres, madera, vidrio y electrodos para explorar
nuevas relaciones entre naturaleza, cuerpo y transformación material.

Esta exposición constituye un
hito fundamental para la programación de la Sala, al presentar la primera
muestra individual de la artista, lo que no sólo hace visible el trabajo de una
voz emergente y rigurosa dentro de la escena local, sino que también consolida
los lineamientos curatoriales que la Sala de Artes Visuales Usach, -con Plan de
Gestión financiado por el Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales
Colaboradoras, Convocatoria 2026, del Ministerio de las Culturas, las Artes y
el Patrimonio- ha desarrollado de manera sostenida: la investigación en torno a
las materialidades, los oficios, los saberes territoriales y los procesos de
creación contemporáneos.

A través de una propuesta
interdisciplinar que sitúa a la práctica artística en la intersección del arte,
la ciencia y los nuevos medios, la curatoría de esta muestra se articula bajo
algunos ejes fundamentales.

Por un lado, se
trabajaron las ecologías de lo invisible y los lenguajes no
humanos como motor conceptual, desde donde la artista detiene la mirada en
aquello que la inercia urbana cataloga
como invisible o inaudible. Las obras funcionan como
dispositivos de escucha y traducción, invitando a quien mira a agudizar los
sentidos y a cuestionar el antropocentrismo imperante.

«Me interesa aquello que
ocurre a simple vista, pero a lo que comúnmente no prestamos suficiente
atención: los insectos, las nubes, los seres microscópicos o las hierbas que
crecen entre el pavimento.

A partir de preguntas como
«¿Existen lenguajes no humanos?» o «¿Qué formas de comunicación
posibles podríamos imaginar?», esta muestra busca invitar a agudizar los
sentidos y destacar aquello que solemos catalogar como invisible”, indica la
artista. 

La obra de Francisca
Larraín no surge aisladamente, sino que se inscribe y dialoga
con referentes clave del arte contemporáneo chileno. 

El vínculo más estrecho se
materializa en la participación de Mónica Bengoa como autora del
texto de sala, con quien comparte una herencia metodológica clara: la obsesión
por el traspaso material, la observación minuciosa de la naturaleza y el uso de
la relación plástica como un vehículo de pensamiento crítico.

Asimismo, las hierbas que
crecen entre el pavimento reverberan de manera inevitable con las operaciones
urbanas de Lotty Rosenfeld. Intervenir la hendidura, la grieta y el borde
de la calzada es un gesto de la urgencia por alterar los flujos institucionales
y cotidianos del espacio público, ahora desde una sensibilidad ecológica.

De igual manera, la muestra
podría dialogar con artistas contemporáneas como Bárbara Wilson, Margarita
Talep o Paulina Olguín desde perspectivas biomatéricas; con Patricia
Domínguez o Aruma (artista que exhibió en 2025 en SalaAV) desde el cruce
de saberes orgánicos en fricción con la tecnología; y con Nicole
L’Huillier desde las exploraciones sonoras.

Al igual que ellas, Larraín
utiliza transductores y elementos que decodifican las frecuencias de entidades
no-humanas para volverlas visibles y audibles, transformando la vibración
micelar en una experiencia estética y política.

SalaAV Usach: Comprometida con
los oficios y el bioarte

Por otro lado, y en línea al
compromiso de la SalaAV Usach, el foco se ha puesto en los cruces
materiales entre oficios contemporáneos y el bioarte. En este sentido, la
exposición hace convivir soportes tradicionales e industriales con elementos
vivos y tecnológicos.

La coexistencia de la cerámica
gres, la tinta china, y la instalación de materia orgánica con electrodos,
propone una transformación material viva. Aquí, el oficio de moldear la tierra
-en la cerámica y en el sustrato- se hibrida con la interactividad de los
nuevos medios, transformando la instalación multimedia en un laboratorio de
bioarte donde la materia orgánica está en constante cambio durante la
exhibición.

Además de las obras, la
exposición cuenta con un mesón de didácticas educativas ideado por el equipo
de Educación, Mediación y Públicos de la Corporación Cultural Usach,
donde las y los asistentes pueden interactuar en dos estaciones: una que aborda
el micelio mediante un relato descriptivo, un relato narrativo y preguntas
detonantes que las personas pueden intervenir y otra donde se aborda la
observación, introduciendo a la experimentación empírica de la mirada y la
escucha.

Artista Francisca Larraín Ibáñez. Foto: GaryGo

A estas didácticas se suman
las visitas mediadas por la muestra, dirigidas especialmente a
públicos prioritarios como adultos mayores y estudiantes. Y llevando la
propuesta fuera del cubo de galería, la activación Crear bajo el
árbol busca conectar a los vecinos y vecinas del Barrio Brasil con la
exhibición, realizando una caminata guiada por la Plaza Brasil, para activar
conceptos y conversaciones en torno a la funga del entorno y lo invisible. 

De esta manera, la curatoría extiende el concepto de “proceso de creación”
hacia un proceso comunitario, donde el conocimiento científico y sensible se
democratiza a través de la mediación de la artista en vínculo con integrantes
de Fungi Usach. Ambas actividades requieren inscripción previa. 

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