Una postal de plumas, bailes y fantasía
tropical que, inevitablemente, se empieza a desmoronar hasta venirse abajo.
Esa
es la premisa de «Majamama», un revoltijo coreográfico sobre la
identidad latina, como un rompecabezas que se resiste a ser ordenado y
clasificado, buscando la potencia del encuentro en lo diverso.
Pepo Silva dirige esta producción de danza GAM que se presenta como un
manifiesto corporal disfrazado de espectáculo. Lo que al principio parece un
show de entretención desbordado de brillo y fantasía, lenta e inevitablemente
se va cayendo a pedazos.
“Pensamos en crear una obra que hablara de nuestros orígenes, pero no los
encontramos. Nos descubrimos como huachos de herencia rota, cuerpos híbridos,
quiltros que responden a muchos nombres sin pertenecer del todo a ninguno. En
esa genealogía confusa, herida y revuelta, aparece también una potencia: la de
ser muchas cosas a la vez. Una majamama. Así, nos volvemos indescifrables,
inclasificables e indomables”, cuenta Silva.
Entre sudor, calor, fiesta y rebeldía, seis intérpretes de diversos estilos y
lenguajes de las danzas invocan una divinidad sin altar, en un espectáculo que
viaja desde lo tropical hasta lo contemporáneo, diluyéndose con lo teatral y
performático, mezclándose en un todo.
En escena, los performers Francisca Espinoza, Mónica Casanueva, Gabriela Suazo,
Víctor Morales, Nicolás Gatica y Javier Muñoz van acelerando
progresivamente sus pasos, repitiendo una y otra vez movimientos que se tornan
una obsesión, como un acto de resistencia, siguiendo una inercia que los lleva
al agotamiento.
Así, la majamama no se presenta como personaje, sino como entidad atmosférica.
Lo latino está presente, pero no como una celebración colorida de una identidad
domesticada, sino una danza con el derrumbe. Un cuerpo colectivo que ya no
encaja en los moldes de lo vendible ni lo exportable. La obra devela un
espectáculo de exotización y explotación sobre cuerpos heridos por una herida
colonial.
“Majamama es una palabra que le pertenece a las personas y debemos seguir
resignificando. Nos invita a pensarnos en la mezcolanza, en todo lo que se
constituye a partir de muchas cosas”, comenta el director. “Nos permite
preguntarnos cuáles son nuestros revoltijos, nuestros sabores, las cosas que
nos conectan, y cómo nos damos cuenta que tenemos más cosas en común que
diferencias”.
Según la crítica de Santi.cl: “El resultado es una pieza agresiva y honesta. La
experiencia del espectador es de una fiesta incómoda, una confrontación con los
mecanismos de representación que forman la identidad. “Majamama” no ofrece
respuestas, sino que celebra —con sudor y rabia— la potencia amorfa de lo
impuro.
Al final, tras el agotamiento del frenesí, la pregunta resonante no es
quiénes somos, sino con qué herramientas, heredadas y dañinas, seguimos
intentando construirnos: “¿cómo pretendes volar, si rezas con las mismas manos
con las que te arrancas las plumas?”.
El montaje estrenado en 2025 es fruto de una residencia artística en GAM
realizada con artistas que fueron elegidos a través de una convocatoria abierta
a nivel nacional.
23 al 26 Jul
Ju a Sá — 20 h. Do — 18 h.
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