Ancianas empoderadas encabezan la revolución

 Con un llamado a dejar de cuidar a los
nietos, a no tejerle más ropa a los gatos y a romper con otros estereotipos que
la sociedad le carga a las personas mayores, un trío de abuelas se toma las
redes sociales con lives, incitando a sus coetáneas a sumarse a la
rebelión.    

Envalentonadas por un eclipse, las ancianas se han apoderado de un supermercado
mayorista y desde ahí lideran una revuelta, donde sueñan con un mundo que no
las excluya y que reconozca el valor de sus canas.

Con esta anécdota parte “Velocirraptors”,
montaje protagonizado por las actrices Andrea García-Huidobro, Gabriela
Aguilera y Andrea Ubal. 

El texto de Andrea Franco (“Mutilados”, “Boca Abajo”), se titula así por
el término despectivo usado en memes y plataformas digitales para burlarse de
las mujeres mayores que “disputan» un asiento en el transporte
público. 

La obra toma este estigma y lo transforma. A través de una narrativa que mezcla
la crudeza de la realidad social con el humor, conocemos a protagonistas que,
lejos de ser sujetos pasivos o “abuelitas», se convierten en actores
políticos de una revolución inesperada.

“Dentro de esto está la idea de que si las mujeres viejas son “choras”, también
es visto como un problema.

¿Por qué una mujer mayor no puede exigir
su asiento? Ahí hay algo distorsionado a nivel de imágenes y de
representación”, reclama Franco, quien también dirige el proyecto. 

La pieza -financiada por el Fondo Nacional de Fomento y Desarrollo de las Artes
Escénicas, convocatoria 2025- enrostra cómo es envejecer en Chile, abordando el
rol de la mujer y los cambios sociales. En ella hay crítica y profundidad desde
una mirada lúdica y toques fantásticos.  

“La obra propone entrar en la conversación desde la comedia negra, poniendo en
escena los estereotipos que tenemos sobre la vejez y llevándolos al límite. Me
interesa ese gesto de exagerar, de tensionar, porque ahí aparece la posibilidad
de mirar de nuevo.

De preguntarnos cómo estamos viendo a las
mujeres mayores, qué lugar les damos en lo social, lo político y lo cultural”,
explica su autora y directora.

Se trata de una propuesta escénica accesible, dinámica, al ritmo de la cumbia y
el trap, y capaz de interpelar al público sin perder complejidad.

“Estamos hablando de algo que suele asociarse a la pérdida —la vejez— pero
desde otro lugar: como un espacio donde todavía hay vida, energía, deseo y
capacidad de acción. No como un final, sino como una etapa que también puede
ser intensa, incómoda, comunitaria e incluso gozosa”, asegura Franco. 26 Jun al 12 Jul. Vi y Sá— 20.30 h. Do— 18.30h. 

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