Violeta y la eternidad | Blogs El Espectador

Por: Valentina Suárez Fernández

He capturado tu vida en mis pupilas desde que te vi.

Cada día me quedo perpleja ante tus razonamientos y me maravillo con tus innumerables maneras de mostrar amor.

Interiorizo cada estado mental que surge cuando me propones lo inesperado, lo grandioso, o lo incomprensible. Sigo asombrada por tu capacidad de adaptación y motivada para verte seguir creciendo.

Construyo a tu lado una montaña de recuerdos y no paro darle gracias a Dios cuando veo cómo combinas la sorpresa, cuando siento que ambas provocamos pausas, como una invitación a cuestionar nuestra realidad, en el impulso vital por buscar más.

Acá estoy, y siempre estaré para ti.

En esta suma de cartas que vas a leer quiero que sepas, como dijo Borges, en su poema “Al hijo”, que somos la eternidad  “porque la eternidad está en las cosas del tiempo, que son formas presurosas”.

Contigo, Violeta, cada foto es el reflejo de lo feliz que he sido siendo tu mamá, en la espontánea solicitud diaria y respetuosa a Dios, de ser eterna sólo para verte, sólo para ser así de feliz como lo he sido hasta ahora.

Me uno en amor a ti y a tu vida.

Me uno en fe por cada sueño tuyo que esté en mis manos cumplir con disciplina y amor.

Te amo aquí y para siempre, mi niña Violeta…mi eterna y amada Violeta.

Tu mamá.

Avatar de Adriana Patricia Giraldo Duarte

Adriana Patricia Giraldo Duarte



Ver fuente