La artista nacional Tatiana Sardá
desarrolló una serie de presentaciones en la provincia de Chiloé, enfocadas en
la creación y la autoedición de sus fotolibros “Memoria Conjunta” y “Orgánica”.
Las actividades se llevaron a cabo en
diversos espacios culturales y educativos, incluyendo el Museo de Arte Moderno
de Chiloé (MAM), el Centro Cultural de Castro, la Biblioteca Pública de Queilen
y finalmente, la Escuela Antonio Vera Díaz de Apeche.
En cada instancia, Sardá
compartió su proceso creativo a partir de sus creaciones publicadas en 2026,
abordando tanto aspectos técnicos como conceptuales de la producción de estas
publicaciones artísticas, y que ahora se presentan por primera vez en Chiloé.
Cabe señalar que, la difusión de esta
iniciativa fue financiada por Fondart Regional de Los Lagos, incluyendo la
actualización de su sitio web www.tatianasarda.com, con todas sus obras y
publicaciones, además de la producción de las publicaciones “Orgánica” y
“Memoria conjunta”.
Uno de los encuentros destacados fue el
realizado en el Museo de Arte Moderno Chiloé, donde la artista trabajó con
estudiantes de la asignatura de Artes Visuales
del Liceo Galvarino Riveros.
“Fue una experiencia muy positiva porque
pude conversar con los estudiantes. Estuvieron súper interesados en la
materialidad de los fotolibros, en los conceptos artísticos, en revisar el
detalle del diseño y las decisiones de cómo se hace un libro”, comentó Sardá.
Además, valoró el rol del mediador
cultural y parte del equipo de trabajo del proyecto, Gustavo Yáñez, quien, en
las cuatro presentaciones, logró el objetivo de acercar el arte a la comunidad
desde la pedagogía, logrando una participación activa.
En el caso del Centro
Cultural de Castro, resaltó que al tratarse de personas adultas, el encuentro
se convirtió en una conversación más profunda sobre los conceptos que son parte
de la producción de un fotolibro: edición, diagramación, diseño e impresión.
Sector rural
En la Escuela Rural Antonio Vera Díaz del
sector Apeche, comuna de Queilen, la actividad pedagógica desarrollada por
Gustavo Yañez, se centró en conceptos claves: memoria, archivo e identidad. A
través de fotografías, recortes, adhesivos y lápices de colores, los
estudiantes de 5to a 8vo básico imprimieron su propio sentir.
Melina Santana, alumna de 8vo básico,
valoró la libertad creativa del espacio: “Me pareció muy bacán porque pudimos
decorar fotos y expresar lo que veíamos. Yo hice un collage con palabras de
revistas para representar felicidad”.
Roxana Rivera, asistente de aula, señaló
que “los chicos pudieron expresarse a través de las fotos y crear. Fue
divertido y también emotivo”. Destacó especialmente el vínculo de los
estudiantes con imágenes antiguas: “Muchos no conocían los álbumes de fotos.
Algunos encontraron fotos de familiares y fue muy emocionante para ellos”.
Adultos Mayores
En la Biblioteca Pública de Queilen, la
actividad estuvo orientada principalmente a adultos mayores, con una alta
convocatoria. Liliana Morales, encargada del espacio, destacó que “ellos jamás
habían escuchado sobre fotolibros y estuvieron muy entretenidos, porque la
dinámica fue contar historias y rescatar su patrimonio”.
Añadió que la instancia permitió
fortalecer la identidad local a través de recuerdos familiares y relatos
personales.
Elsa Segovia, de 99 años, calificó la
experiencia como “muy bonita y entretenida”, señalando además la importancia
emocional de la fotografía en su vida cotidiana: “Yo tengo tres álbumes de
fotos en mi casa. Cuando me da tristeza, los miro”.
En la misma línea, Adolfo Russolini,
italiano residente en Queilen, valoró la iniciativa: “Es muy interesante e
importante para nosotros de la tercera edad tener esta actividad. En mi caso,
los recuerdos aumentaron, se hicieron más presentes”.
Para Tatiana Sardá, esta instancia cobró
especial relevancia pues a pesar de la lluvia y el viento, llegaron cerca de 30
adultos mayores. “Me llamó mucho la atención la necesidad que tenían ellos de
conversar, era muy importante escucharlos.
Para ellos, como personas súper mayores,
era más que nada como un regaloneo de activación de memoria, y en ese sentido
no era tan importante mi libro, lo importante era la actividad de revisar las
fotografías y generar una excusa para hablar de identidad y recuerdos”.
Es importante resaltar que, las
presentaciones de Tatiana Sardá no solo acercaron el proceso de creación de
ambos fotolibros a distintos públicos de Castro y Queilen, sino que también
promovieron memoria, identidad y expresión artística, generando espacios de
encuentro intergeneracional en torno a la fotografía y la narración visual.


