Elena y el Efebo* | Blogs El Espectador

(Miró, seducido

la fruta dulzona,

apetecible,

tirada en el suelo

del jardín

y cuando fue a comerla,

estaba mordida

a dentelladas de vampiro)

Pasaron varias horas juntos

El azar puso a Elena

Al lado del Efebo

Senos turgentes

sonrisas brillantes

Labios carmesí

Caricias,

Cruces de manos,

Manoseos

Sí, también.

Llegando a despedirse

El Efebo le lanzó

Con toda su belleza,

Incluso superior

A la de Elena,

Un verso romance que rezaba:

“Elenamorado soy yo”.

Ella chispeó

No supo recibirlo

Como si tratase

De un petardo,

Le devolvió una risotada

Mirada despreciable,

Escéptica, entrampada,

Le lanzó al Efebo

Mientras este sostenía

Sonrosado, sonreído,

Su verso romance

Con sonrisa celestial,

Con deseos reventando,

Con luces en los ojos,

Ella le pateó

Cual fruta prohibida

Mordisqueada por vampiros.

Elenas ¡Oh Efebo!

Elena y cada Elena

Llégannos con caballo incorporado

Como tú, las recibes

Excitado.

Como ellas, te despiden

Desolado.

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Bernardo Congote

Bernardo Congote estudia política y economía. Es miembro del Consejo Internacional de la Fundación Federalismo y Libertad (Argentina) (www.federalismoylibertad.org), Investigador Junior (Minciencias), Subdirector del Grupo Servipúblicos (Colciencias B), Profesor universitario y autor del libro La Iglesia agazapada en la violencia política (www.amazon.com).



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