El Thyssen presenta la restauración de Venus y Cupido de Rubens

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta, hasta el 13 de septiembre en la sala 19 de su colección permanente, un montaje especial dedicado a la restauración y el estudio técnico ejecutados en torno a la obra Venus y Cupido de Rubens. La intervención ha permitido ahondar en el conocimiento de los materiales utilizados por el artista flamenco y en su modo de trabajar, además de recuperar el equilibrio cromático y la sensación de perspectiva, que se habían perdido bajo capas de barniz envejecido y alterado.

El proyecto de restauración, de un año y medio de duración, ha incluido los estudios técnicos y los análisis de laboratorio necesarios para poder intervenir con rigor la pieza, eliminando el barniz oxidado y consolidando puntualmente la capa pictórica, con el fin de otorgarle una mayor estabilidad general que posibilite su mejor conservación en el futuro.

El montaje expositivo presenta las distintas fases de la intervención llevadas a cabo a través de recursos digitales interactivos que ofrecen imágenes comparativas y detalles ampliados de la pintura, junto a textos explicativos de los hallazgos del estudio técnico sobre los materiales, el proceso creativo y la técnica pictórica del artista, y una proyección audiovisual.

Rubens. Venus y Cupido (después de la restauración), hacia 1606 - 1611. Museo Nacional Thyssen-BornemiszaRubens. Venus y Cupido (después de la restauración), hacia 1606 - 1611. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

Rubens. Venus y Cupido (después de la restauración), hacia 1606 – 1611. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

Aunque la capa pictórica se conservaba en estado aceptable, la tela presentaba pérdidas en pequeñas zonas, que se habrían estucado y reintegrado en una restauración anterior, así como algunos craquelados con pequeños levantamientos de pintura. Asimismo, el barniz envejecido había tomado una tonalidad amarillenta que repercutía en los colores de toda la obra, sobre todo en las zonas claras. Los restauradores han logrado fijar y dar estabilidad a los craquelados y han conseguido recuperar los colores originales.

La imagen de este Venus y Cupido obtenida con luz infrarroja enseña un dibujo subyacente limpio y firme, patente en las figuras y en la parte inferior derecha, donde Rubens pintó después con un mayor detalle y precisión. Esta composición era, en realidad, una copia de otra de Tiziano, lo que explica que el genio estableciese un planteamiento claro desde el inicio y no realizase cambios notables sobre el dibujo.

El estudio radiográfico refleja un buen estado de conservación. Solo se distinguen unos desgarros en la zona central de la obra, que pudieron motivar un reentelado en el pasado. El lienzo original es una sola pieza de tejido que fue recortado en todos los bordes, seguramente para sanearlos. La radiografía revela también una técnica pictórica muy depurada, ya que, se aprecia cómo Rubens aplicó ricas capas de pintura con densos empastes de óleo en las figuras, mientras que el fondo se muestra casi inacabado.

Se distingue también una imprimación sobre la capa de preparación, a base de blanco de plomo, que se aplicó sólo en las zonas correspondientes a las figuras de Venus y Cupido para aportar, seguramente, luminosidad y volumen a las carnaciones en contraste con el fondo oscuro.

Gracias al estudio de esas imágenes, los restauradores han hallado ligeros cambios en la composición, como la mirada de Venus en el reflejo del espejo, que en un principio Rubens dirige hacia el espectador y termina pintando hacia su izquierda, y la posición de los pies de Cupido, algo diferentes en el dibujo y en la versión final.

En el laboratorio se ha identificado que la primera capa dispuesta sobre el lienzo está formada por carbonato cálcico. Sobre ella, se aplicó una imprimación gris compuesta por albayalde, carbonato cálcico y carbón vegetal y, después, las diferentes capas de óleo. Como recubrimiento se ha identificado una resina llamada colofonia y cera de abejas, característica de un barniz con acabado mate.

Por último se ha intervenido sobre el marco, francés de estilo Regencia y posterior a la obra. De madera tallada, dorado al agua, combina zonas con brillo y otras mate. Su restauración ha incluido una limpieza de la suciedad superficial, con disolventes en distintas proporciones para eliminar acumulaciones del recubrimiento de betún de judea sin arrastrar la pátina de cera que tenía. Igualmente, el trabajo ha servido para fijar grietas profundas y pérdidas de fragmentos con un adhesivo vinílico, en una primera fase, y de origen animal, en la segunda. Con un estuco artesanal se han rellenado las pérdidas y con una resina para madera se han reconstruido varias zonas. Para reintegrar la pintura se han utilizado técnicas reversibles con acuarelas y témperas, cuyo resultado final se ha protegido con resina acrílica.

Detalle de la reflectografía infrarroja (IR) de Venus y Cupido, de RubensDetalle de la reflectografía infrarroja (IR) de Venus y Cupido, de Rubens

Detalle de la reflectografía infrarroja (IR) de Venus y Cupido, de Rubens

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