El pasado sábado el recinto del MadCool, pues se reaprovechó toda la infraestructura, se dió una prórroga para dar espacio a un cabeza de cartel que bien podría haber hecho sold out él solo: My Chemical Romance. Gerard Way y su banda cubrieron las praderas artificiales de fans vestidos de negro y maquillaje, y algún despistado al que no le avisaron del dress code, para tocar ‘The Black Parade’, su disco más influyente, y muchos temas más.
Entre coros los artistas subieron al escenario para continuar con la historia del Paciente y su acceso al Más Allá. Uniformes elegantes, maquillaje de ultratumba, un ojo gigante observando al público y los primeros rasgueos de guitarra comenzaron para dar paso a un festival teatral lleno de temazos, vísceras falsas y mucho, mucho fuego.
Un concierto convertido en espectáculo que falló a nivel de sonido en sus primeros compases y que hizo que temas como ‘The End’ o ‘Sharpest Lives’ no tuvieran el impacto que necesitaban para arrancar con la energía por la que se les conoce al grupo. Sin embargo, el himno emo por excelencia que le da nombre al álbum, ‘The Black Parade’, unió los corazones de los allí reunidos en un solo cántico. Las voces se alzaron y el sonido era el de aquellos que habían comprado la entrada con el objetivo de rendir homenaje al grupo que marcó sus adolescencias.
Una vez el sonido estuvo en su punto ya solo fue temazo tras temazo hasta un cierre envuelto en llamas donde parecía que el escenario iba a ceder ante el portento de la banda, con su ‘Famous Last Words’.
A esto le siguió un breve descanso que permitió a los técnicos reubicar el escenario entre el público. Y como si nada, My Chemical Romance se volvió a alzar, ahora sobre los rostros admirados de los fans, para una segunda parte mucho más enérgica y desencorsetada de la teatralidad de ‘The Black Parade’. De nuevo, se tardaron un par de temas en ajustar el sonido, pero cuando llegó el clásico ‘Na Na Na (Na Na Na Na Na Na Na Na Na)’ toda la estepa del Iberdrola Music retumbaba con los saltos del público.
Ya con los ánimos por las nubes, vino la última estampida de temazos con ‘The World is Ugly’, un inesperado ‘Zero Percent’ y, cómo no, la mejor despedida para un concierto que a pesar de algunos problemillas fue una locura, de una gira que ha estallado en el corazón de muchas personas, ‘Helena’.
Gerard Way y su banda mostraron que siguen siendo relevantes, quizás no tanto en la escena musical actual, pero sí dentro de aquellas personas que encontraron en sus canciones consuelo, risas, tristeza, esperanza, mientras crecían.
Texto: Luis De La Iglesia
Foto: Livenation