Ágatha Ruiz de la Prada, diseñadora española, presentó en la capital tolimense una colección hecha a partir de residuos de textil. Imagen tomada de su cuenta en IG: @agatharuizdlprada
.
“Me siento como Grace Kelly en Ibagué”: Ágatha Ruiz de la Prada
Necesitamos un mundo donde nada se desperdicie y todo se aproveche. Bajo esa filosofía, Ágatha Ruiz de la Prada (Madrid, 1960), convirtió la moda en un grito a favor de la Tierra.
Es la quinta mujer en recibir las llaves de la ciudad de Ibagué. Se le vio visiblemente emocionada. “Mejor tratada imposible. Me han dado todo, más no se puede pedir. Me creo Grace Kelly”, dice. Y luego, puso una foto como constancia de tanta dicha en su cuenta de Instagram: “Jamás, pero jamás, me habían recibido así en ningún lugar del mundo. Ver los autobuses agathizados, las calles inundadas de corazones y la gente volcada con mis diseños… ¡es que no tengo palabras!”.

Foto: cortesía Alcaldía de Ibagué.
Vino a Colombia como invitada especial de la alcaldesa de Ibagué, Johana Aranda, y del gerente de Ibagué Limpia, Milton Restrepo, quienes hicieron posible que la capital tolimense fuera elegida por la OCDE como sede de la primera cumbre internacional de economía circular.
Conversó con las costureras de la ciudad, quedó fascinada con el tamal tolimense, probó los cafés locales en la Casa Campesina y con su nueva colección, en la que usó residuos de textil, demostró por qué, además de celebridad, es una revolucionaria de la industria textil. Hubo pasarela a cielo abierto en la “Calle Bonita” del centro de Ibagué, con una intervención artística inspirada en el estilo Ágatha.
El agathismo, ese derroche de color como sinónimo de felicidad, con sus corazones de todos los tamaños, flores, nubes y arco iris, transformó a Ibagué en un universo alternativo durante tres días.
Esta mujer creció rodeada de árboles pero no jugó con muñecas, así que no era de las que les hacía vestiditos. “De pequeña no tuve Barbies, y tampoco era muy de muñecas. Recuerdo que mi vecina de piso tenía muchas muñecas porque su padre viajaba mucho. Si iba a Japón, él le traía una muñeca japonesa; si iba a México le traía una muñeca mexicana, y así de todos los países. Las tenía colgadas en su habitación y a mí me daba mucha envidia”.
El dicho dice que la moda no incomoda, pero en un planeta con recursos limitados, aquello que llevamos puesto define qué tan responsables somos con él. Esa conciencia ecológica le viene por herencia a la diseñadora madrileña. A pesar de pertenecer a una familia aristocrática, en su casa estaba prohibido malgastar el agua o dejar luces encendidas a deshoras.
“A principios del siglo XX hubo un movimiento muy importante de ecología y a mi abuelo, que en eso era muy avanzado, le encantaban los árboles y tenía respeto por la naturaleza”. Como anécdota, relata la vez que aparecieron unos tractores con la intención de derribar árboles para poder trabajar. “Mi abuelo respondió: El toque un solo árbol aquí, lo mato. Porque el árbol es sagrado. A mí me encantan los árboles, eso lo heredé, lo llevo en la sangre”.
“Si una cosa es bonita y buena, te la puedes poner durante 40 años”: Ágatha Ruiz de la Prada.

Ágatha Ruiz de la Prada, diseñadora española. Foto: cortesía Ibagué Limpia.
Hoy es una abanderada de la economía circular aplicada a la moda. Cualquier retazo le sirve a la hora de crear un traje. “La economía circular –afirma- es tener a la ecología como esa aliada de tu vida que tiene que estar siempre ahí”. De hecho, posee un coche eléctrico, una casa que funciona con placas solares y otro coche híbrido que no cambia desde hace 20 años.
—“Todo lo que hago lo hago con la idea de ser lo más ecológica posible”.
Por esa razón, tampoco renueva su ropero con frecuencia. “Cuido mucho mis trajes y aunque tienen muchos años, me los sigo poniendo. Si una cosa es bonita y buena te la puedes poner durante 40 años, ¿no? En cambio, cuando una cosa es mala no te la pones más de una vez o ninguna”. Para ella, una camiseta, sólo después de mil posturas y ya rota, debe servir como trapo para limpiar la casa.
Al preguntarle de qué manera hombres y mujeres podemos ser amigables con el planeta a través de la ropa que llevamos puesta, suelta una advertencia: “Tienes que tener mucho cuidado con la moda. Esto es tratar los objetos con cariño, con respeto, pero tú no puedes decir ´como tengo dinero me voy a comprar algo nuevo cada semana´. ¿Para qué quieres tantas cosas? Debes comprarte menos cosas y mejores”.
Sus materiales favoritos son tres. “Yo soy una enamorada del algodón, del lino y de la seda natural. He hecho muchos desfiles solo de seda natural”. Aclara que como la moda está más barata hoy, ha tenido que dejar de lado la seda natural por costosa. “Tenemos que quitar todos estos materiales que hay ahora que son plástico puro”, sentencia.
Se siente orgullosa de ese sello personal que lo ilumina todo donde quiera que llega. “Tengo un estilo desde hace muchos años y he sido muy fiel a él. Yo creo que al final, cuando tú eres fiel a tu estilo la gente te respeta. No puedes estar cambiando cada año. Tienes que ser fiel a ti mismo. Si yo digo que abrigos de piel no, pues no lo tengo que hacer”. Trae a cuento la vez que le regalaron una maleta de Louis Vuitton. “Yo decía: ¿a dónde voy con una maleta de Louis Vuitton? Nunca la usé”.
De la cabeza a los pies, Ágatha Ruiz de la Prada es una mujer icónica de colores vibrantes. Cómo no preguntarle entonces si alguna vez la veremos de blanco y negro. “Bueno, yo solamente voy de negro a los funerales, así que espero que me veáis muy poco de negro”. (Risas).
La carrera Tercera de Ibagué fue agathizada para mostrarle al mundo la nueva colección sostenible, en el marco de la primera Cumbre de Economía Circular. Foto: cortesía Ibagué Limpia.

Alexander Velásquez
Escritor, periodista, columnista, analista de medios, bloguero, podcaster y agente de prensa. Bogotano, vinculado a los medios de comunicación durante 30 años. Ha escrito para importantes publicaciones de Colombia, entre ellas El Espectador, Semana (la antigua); El Tiempo y Kienyke. Ha sido coordinador del Premio Nacional de Periodismo CPB (ediciones 2021, 2022, 2023). Le gusta escribir sobre literatura, arte y cultura, cine, periodismo, estilos de vida saludable, política y actualidad. Autor de la novela “La mujer que debía morir el sábado por la tarde”. El nombre de este blog, Cura de reposo, se me ocurrió leyendo “La montaña mágica”, esa gran novela de Thomas Mann.